Sábado, 18 de noviembre de 2017
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La culpa es de nosotras

Ayer leí una noticia que trataba un nuevo caso de violencia machista en Málaga. Supongo que a muchas de vosotras os habrán dicho “vigila tu bebida que te pueden echar cualquier cosa”, pues sobre eso iba el asunto. En resumen: una mujer conoció a un hombre que le dio muy buena impresión, él la invitó a su casa, ella fue y allí el hombre puso droga en su bebida y abusó de ella junto a un amigo.

Cuando terminé de leer, por supuesto me puse de muy mal humor. Estas noticias son una rutina que me sorprende cada día porque aún no me entra en la cabeza que en pleno siglo XXI las mujeres sigamos sufriendo estas barbaridades y sea “normal”. O como he leído en los comentarios a esta noticia: que acabemos nosotras siendo culpables.

Voy a comentar algunas “críticas” que he leído sobre esta noticia:

“No sé qué esperas de un tío al que no conoces”.

Los mismos hombres que se quejan de que “somos unas estrechas” porque estando de fiesta no queremos saber nada de ellos cuando se nos acercan, después nos dicen que qué esperamos de un tío al que no conocemos. Fantástico. ¿Cuál es la solución entonces? ¿Que nos respeten? No, por favor. La solución claramente tendrá que ser que nos quedemos en nuestra casa para no correr peligro de conocer a un hombre, que nos caiga bien y decidamos quedar y seamos violadas. Culpa nuestra por no esperar que un hombre que no conocemos abuse de nosotras.

“Ella no hubiese ido a su casa si él hubiese sido camarero/parado, etc.”.

Todo bien con el clasismo. El tipo dijo que era piloto de avión. Intentan tacharnos a nosotras de clasistas diciendo que, si en vez de ser piloto el hombre hubiese sido camarero, ella no hubiese ido a su casa. Creo que considerando el ser camarero una profesión menos digna que el ser piloto quien está siendo clasista es quien ha hecho el comentario. Eso sin contar que están haciendo juicios de valor sin conocer a la mujer.

Ahora va a resultar que encontrar agradable o no a una persona depende de su oficio.

También he leído comentarios que decían que las mujeres no nos respetamos a nosotras mismas y que la gente de esta generación quiere hacer de todo sin que le pase nada.

Lo asombroso es que al final nosotras siempre tenemos culpa. Ya sea por cómo vamos vestidas, por el lugar en el que estamos, por la hora, por no ir acompañadas o por decidir nuestra compañía. Siempre somos el pero. “Él la ha violado, pero ella…”.

Es una pena que el querer hacer vida normal llegue a suponernos un riesgo.

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Acerca de Bea Rubio

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19 años. Estudiando Comunicación Audiovisual en la UMA. Militante de IU y PCE Torremolinos.

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