Martes, 23 de enero de 2018
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Las chicas del cable: vender una serie feminista que no lo es

Tenía ganas de ver esta nueva serie, era una apuesta de la compañía Netflix en España y además la promoción que se nos presentaba con una clara perspectiva feminista. Yo estaba aplaudiendo, por fin una serie feminista hecha en España que hable sobre el comienzo del movimiento en nuestro país, parecía un sueño, y en eso se quedó, en una fantasía.

Y sí, me dejé embaucar por esos cantos de sirena de la promoción que la mostraba como una serie feminista, pero cuán equivocada estaba. Podría haberme dado cuenta por el título, “Las chicas del cable”, no “Las mujeres del cable”, esto podría disculparlo porque parecía que tenía sentido porque las protagonistas eran jóvenes, pero aún así. Me paré a pensarlo después, en las series y películas tales como Los hombres de Paco, Los hombres de Harrelson, Los hombres libres de Jones, siempre se usa el sustantivo “hombres”; en cambio en esos mismos títulos, si las protagonistas son mujeres nos encontramos Las chicas de oro, Las chicas de la sexta planta, Las chicas de la cruz roja, y ahora Las chicas del cable, notáis la diferencia, ¿verdad? La tónica general es esa,  se nombra a las mujeres como “chicas” independientemente de la edad que tengan, es verdad que en algún momento esto puede variar.

Tenía que haberme informado de la clase de series que hace Bambú Producciones para darme cuenta de a qué serie le iba a dedicar mi tiempo en verla. No lo hice, y aunque lo hubiera hecho, supongo que quería darle una oportunidad y conocer de primera mano cómo era. Pero al menos, habría estado preparada para lo que se me venía encima.

Antes de nada, tengo que decir que toda serie o toda obra que se hace requiere un esfuerzo y no voy a criticar el trabajo que ha conllevado, porque estoy segura que lo ha tenido y ya por todo eso se merece todo el equipo un gran aplauso. Es muy fácil sentarse a escribir sobre qué te ha parecido algo sin pensar todo el trabajo que hay detrás. Yo lo tengo presente, conozco lo que es estar detrás de algo para que al final tu esfuerzo no se vea recompensado.

Mi crítica va sobre todo a la publicidad y en la manera que ha tenido de venderse la serie, se ha vendido el producto como “feminista” y, sin embargo, ese aspecto sale en contadas ocasiones. Es posible que contenga spoilers, así que si no la has visto, deberías hacerlo antes de leer esta opinión.

Las chicas del cable es una serie que trata sobre la vida de su protagonista Alba/Lidia (Blanca Suárez) y sus encuentros y desencuentros con dos hombres: uno, el primer amor (Yon González) con el que se reencuentra tras diez años sin verse y otro, el hijo del presidente de la empresa (Martín Rivas). Después tenemos como tramas secundarias las vidas de las compañeras: Ángeles (Maggie Civantos), Carlota (Ana Fernández) y Marga (Nadia de Santiago), y en menor medida la de Sara (Ana Polvorosa). La primera atrapada en un matrimonio en el que su marido ejerce violencia de género contra ella y la imposibilidad de huir con su hija (trama que me parece la más interesante de todas); Carlota, hija de un militar y con conciencia feminista (al principio me pareció esta la historia más atractiva, también me gusta mucho Ana Fernández como actriz), que tiene una relación poliamorosa con un hombre y una mujer; y Marga (esta actriz es maravillosa) me resulta una de las personajes más creíbles acorde con la época en la que se basa. Y Sara, su personaje me resultaba muy interesante hasta que se metió en la relación poliamorosa.

Algo positivo de la serie es la aparición del Liceo y de sus reuniones, la mención y la posterior aparición de Victoria Kent, que al menos podrá hacer preguntarse a la gente quién es. La mención de Virginia Woolf y su frase “No hay barrera ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”, aunque esta frase aparece en su libro Una habitación propia, que terminó de escribir en 1929 y por aquel entonces esta autora británica no era reconocida, aunque esta licencia se la perdono.

A continuación voy a exponer los aspectos que aparecen en la serie que me han disgustado, decepcionado y las que he detestado. No están ordenados en función de desagrado.

  1. Ciertos personajes y actitudes me parecen que no corresponden con la época en la que está ambientada la serie. Se supone que nos encontramos en 1928, en ese momento la religión católica era parte fundamental y primordial de la vida, no solo de mujeres, también de hombres. Ciertas relaciones, como el poliamor, o la homosexualidad no se verían con tanta naturalidad como lo hace ver la serie. No estoy diciendo que no existiera en aquella época, pero la mentalidad no sería tan fácil de llevar para una persona.

Otra cosa es la aceptación de que una mujer se “inmiscuya” tan fácilmente en asuntos en los que no se la ha invitado, yo diría que debería haber muchas más reticencias.

Y la música tampoco concuerda nada, no estoy diciendo que en los títulos finales no puedan ponerlo, para dar un toque moderno, pero cuando los personajes interactúan con ella (ya sea bailando en una fiesta, escuchándolo en la radio o que alguien comente que está muy bien), es un no rotundo, saca totalmente al público de la época en la que está trasladado.

  1. El personaje de Alba/Lidia, tengo sentimientos encontrados con ella, por un lado me parece un personaje muy bueno, en líneas generales, independiente, fuerte, valiente, pero, cuando analizas todas las cosas que hace, encuentras que te muestran a la mujer más independiente como una manipuladora y eso me asqueaba por momentos, la independencia de una mujer NO es equivalente a su grado de manipulación de personas.

Por otro lado siempre, SIEMPRE, estaba rodeada por todas las tramas importantes, SIEMPRE era la primera mujer en enterarse de las cosas y la que ofrecía mejores soluciones. La que se entera de la construcción del rotary para la empresa, a la que eligen para recibir la llamada del rey, a la que los dos hombre salvan y eligen como su enamorada. La que se le ocurre la idea de salvar el puesto de las compañeras robando los planos del rotary, la que es la conexión de la serie con el público con su voz en off. A medida que avanza la serie se está convirtiendo en una Mary Sue[1].

  1. La enemistad que tiene la secretaria de dirección (otro estereotipo más, la mujer secretaria es una trepa) con Alba/Lidia es de pura envidia “porque tiene enloquecidos a los dos hombres más importantes de la compañía” y eso significa que ella no puede acceder, ni tener presencia en la dirección (ya bastante con que el marido de Ángeles es infiel con ella), se convierten en enemigas porque tiene que haber alguna.
  2. Ni siquiera mencionan que en ese año se estaba viviendo la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), nada, ni un pequeño comentario, es el rey Alfonso XIII el máximo gobernante y ya está. Este tipo de licencias por ausencia, a mí me sacan totalmente de la acción de la serie. NO SON LOS AÑOS 20 DE ESTADOS UNIDOS EN UNA DEMOCRACIA, ES ESPAÑA Y HAY UNA DICTADURA. Esto me demuestra, o que no saben que había una dictadura, o que quieren que lo olvidemos. Vergonzoso el poco rigor histórico que tiene la serie, ya no solo con las mentalidades poco acordes con su supuesto nacimiento, sino por obviar esto, silenciando no solo al público español esta parte de su historia, sino mostrando al público extranjero una irrealidad. Me hace pensar que el único interés por ambientarla en esta época era recrearse en un vestuario vintage.
  3. Tópico de que las mujeres feministas son lesbianas. Esto no me parece tan importante como la visión que se construye de mujer independiente = manipuladora y la secretaria = trepa. Las chicas del cable muestra a dos personajes con inquietudes feministas, preocupadas por el poco avance de sus derechos y cuando pensabas que esto podía ponerse interesante, van y ponen un interés romántico entre ellas. Esto no sería importante, si no fuera por el tópico que ponen siempre los antifeministas de que la feminista lo es o porque es lesbiana o porque está amargada. Creo que se ha perdido una oportunidad para romper moldes en ese aspecto.

Un personaje de mujer lesbiana, nuevamente desde la perspectiva masculina, que se focaliza en la relación amorosa, pero no profundiza en su opresión por la heteronormatividad y el machismo, fuertemente arraigado en ese contexto, teniendo en cuenta, además, la educación católica imperante, otro tema también omitido.

Por estas razones yo me considero muy decepcionada y estafada con la serie, vendieron una serie feminista, con problemas de mujeres de 1928 en lucha por sus derechos y lo que tenemos es la misma chorrada que definen como “series para mujeres”, historias de amor, malos entendidos amorosos, de peleas por el amor de los hombres e incomprensión porque “somos muy complicadas”, ellos tipos duros pero bonachones, ellas arpías manipuladoras.

No estoy criticando a las personas a las que les gusta esas historias de enredo telenovelesco, hay un refrán que dice “para gustos los colores y para jardines, las flores”, pues eso. Critico el reclamo publicitario que se ha hecho al vender una serie feminista cuando no lo es, si se pretendía atraer a cualquier precio a mujeres feministas, han conseguido nuestra decepción. Aunque sospecho que las intenciones pasaban más por ofrecer una imagen transgresora y aprovecharse de la confusión existente sobre conceptos básicos del feminismo, que en muchas ocasiones se fomenta deliberadamente.

Señalo la necesidad de exigir nuevos modelos de mujer en las series, fuertes, seguras, independientes, que la trama amorosa, si la hay, sea secundaria. Muchas mujeres no necesitamos tramas secundarias interesantes que giren en torno a una historia de amor como eje principal, no, queremos una trama principal interesente y luego diversas historias secundarias, que pueden ser románticas, amistosas, de acción o dramáticas.

A mí no me gustaría que hubiera una segunda temporada tras cómo ha sido esta, ya tiene fallos que, para mí, no son corregibles si hay continuación. Yo ya le he dado una oportunidad y he dedicado un tiempo que he perdido.

Por último, y no menos importante, he de decir que, si os ha gustado la serie, espero que la hayáis disfrutado y que los guionistas y productores no os decepcionen.

[1] Si tienes la suerte de no saber qué es una Mary Sue, te dejo la referencia de Wikipedia [en línea] https://es.wikipedia.org/wiki/Mary_Sue [consultada el 03/05/2017]

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Acerca de Ana Emecé

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Historiadora y feminista

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2 comentarios

  1. Hola, Ana. Soy Rodrigo, un lector que andaba buscando por internet el rigor de la serie “Las chicas de cable” respecto del invento del Rotary 7 por parte de la empresa Telefónica, cuando me he topado con tu publicación.
    En primer lugar, señalar que hay muchas cosas que indicas con las que no estoy de acuerdo o no del todo, otras muchas con las que estoy de acuerdo en parte o totalmente, pero, dejo para el final la parte más importante para mí, también había cosas con las que no estaba o no habría estado de acuerdo antes de leer tu publicación. Desde luego, que no me hayas convencido en ciertos aspectos no ha sido porque no tengas un buen argumento y eso es lo que más me ha gustado, y lo que te tengo que agradecer, el haberme dado otro punto de vista, aunque no me hayas convencido, con unos argumentos tan sólidos. Así que gracias por haberme dado un nuevo punto de vista, acerca de la serie y fuera de lo referido a la serie, y gracias también porque gracias a ti ahora sé qué es una “Mary Sue” y que la protagonista de la serie lo es auténticamente.
    Un saludo.

  2. Hola!
    Que bueno encontrar que alguien pudo poner en palabras lo que yo pensaba, porque a mi no me estaba resultando sencillo explicarlo y veo que vos no tenés la misma limitación, por suerte.
    Coincido en tu relato y me gustó mucho.
    Te cuento que empecé a ver la serie porque un compañero de trabajo a quien considero un machista “encubierto” (un machista que dice no serlo pero, que sus comentarios hacia las mujeres lo dejan al descubierto) dijo que le encantaba la serie y que “esas eran feministas, no lo que tenemos ahora… esas que van a ponerse en tetas en las manifestaciones”, lo cual me generó mucha confusión, claro que al ver la serie entendí porque le gustó tanto. Imagino que tanto mas le gustará el trío de Carlotta, Sara y Miguel.
    Intentando no tirar del todo abajo las buenas intenciones de quienes plantearon que es una serie feminista, diría que puede llegar a servir para aquellas personas que hasta ahora no se han puesto a preguntar porque estas locas mujeres han hecho lo que han hecho y de ahí comenzar a profundizar en este tema “que está tan de moda”, que al estarlo, está bueno vender estas cosas… y mirá cuanta gente se engancha.
    Lo que si me duele, es que cuando veo la serie con mi novio, a quien adoro, respeto y puedo asegurar que recibo el mismo cariño, me diga “pero ves lo que están mostrando, al final si las mujeres no trabajasen ahí, no habría esos problemas con los hombres”.
    De todas maneras, tampoco podríamos esperar que una gran compañía vele por los derechos de las mujeres, porque no sería rentable. Como dice Francisco en una parte, que me impactó mucho, “ambos sabemos que el mundo sigue siendo de los hombres”.
    Cual es el mensaje final que queda de esta serie?
    Saludos

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