Lunes, 11 de diciembre de 2017
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Una nueva España que comienza

Es la España que pinta el poema de Machado, y que magistralmente Irene Montero incluyó en su discurso, la que nos ayuda a entender el eje en torno al cual giró el debate de la moción de censura. Refleja, como cristalino espejo de una nueva generación, el sentir de “un español que quiere vivir y a vivir empieza”. Esa España nueva, feminista, progresista, abierta y que, cuando le preguntan “¿Qué es España?”, responde, con meridiana claridad, ante todo con adjetivo denominador común: España es pluralidad de una sociedad que despierta. Diversidad, que nunca entendió el casticismo y el tradicionalismo de esa “España que muere”, frente a otra “que bosteza”. El PP, también con una cristalina precisión, demuestran lo que representan; esa otra España, anclada en el pasado, que nunca entendió que los tiempos han cambiado. Esa España, todavía llena de polvo, que está destinada a morir por la pereza.

Machado, quien fue uno de esos poetas que nos ayudan a entender lo que somos, fiel reflejo de un pueblo, que como decía Ortega se pregunta “¿Qué es España?”, no tuvo razón cuando, llevado por la misma desesperación que aun hoy sufrimos dijo que “en España 9 de cada 10 envisten y 1 piensa”. Lo comprendo, seguro que todos hemos escuchado la frase y hemos dicho “ves, tiene razón” o “es que España no tiene solución”. Sin embargo, en la misma semana que El País gasta tinta en criticar a los nacidos en los últimos veinte años, al mismo tiempo, hay otra España que grita “cambio” y se niega. Se niega, como Irene, a aguantar insultos y desprecios machistas de gente como Rafael Hernando. Se niega a que les convenzan de que no hay futuro, que son la generación perdida. Se niega, en definitiva, a que les obliguen a reconocer que “no se puede”. La moción, por esta razón, no fracasa. Porque hay una España en ciernes que protesta. Que pide paso y que se encuentra, cuando Pablo Iglesias dice que “España es una camarera”. Seguramente el mejor ejemplo de lo que representa esto de lo nuevo y lo viejo sea los sentimientos que nos provoca el discurso de Rafael Hernando, el refranero de Rajoy y el chascarrillo decimonónico que fue su discurso.

“Españolito nuevo que te guarde dios” sigue el poema. Porque el cambio no es tan sencillo como esperar a que pase el tiempo. Esa España nueva, que se abre paso, tiene como enemigos el aburrimiento y la desidia. Poderosos enemigos, con grandes ejércitos a sus ordenes. Ejércitos violentos, como los que mataron a Lorca o llevaron al exilio a Machado. Ejércitos poderosos, como el de Franco, que dijeron “no” a esa España que nacía. “Que te guarde Dios” decía Machado, porque la tribuna del parlamento todavía no esta preparada para que una mujer de lecciones a un montón de hombres trajeados. “Que te guarde Dios”, porque una generación no esta dispuesta a dejar paso a otra nueva y con ideas frescas. “Que te guarde Dios”, amigo Machado, porque responder “¿Qué es España?” suele salir muy caro. Por eso Irene lo explico muy bien, y Hernando respondió a la perfección. No es sólo elegir la izquierda y la derecha. Es también elegir, entre esa España que muere y esa otra que “a vivir empieza”.

El poema, fiel reflejo de nuestro momento, termina diciendo: “una de las dos Españas ha de helarte el corazón”.

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Acerca de Sergio Sigüenza

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Estudiante de Filosofía y Sociología en la UCM.

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