Jueves, 16 de agosto de 2018
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Fidel no ha muerto, sigue vivo en la lucha

En uno de los mejores discos que he escuchado, Pablo Neruda junto con Carlos Puebla decía: “en esta hora mi razón nocturna, señala en cuba la común bandera.” Y a Cuba es cuando ahora nuestra razón señala de nuevo porque podríamos decir que el siglo XX acaba de terminar. Una de las grandes figuras del comunismo nos ha dejado huérfanos a la magnífica edad de noventa años, si tenemos en cuenta los más de seis cientos intentos de asesinato por parte de esa potencia imperialista que es EEUU. Su imagen se ha vuelto imborrable en esa historia de la libertad y su recuerdo tiene que venirnos a la memoria en aquellos momentos en el que nos cuestionemos por qué luchamos.

Nos tiene que venir a la memoria, por ejemplo, cuando unos cuantos barbudos decidieron que era el momento de plantar cara al capitalismo más salvaje en su máxima expresión. Esto no fue por ningún designio de la Historia. Nada por el estilo. Fue más bien una buena lectura de la situación material e ideológica de una realidad compleja, a la que se sumó una pequeña fortuna, la que consiguió la victoria. Seguramente en esos difíciles momentos en la guerrilla algunos se cuestionarían el sí llegarían a alcanzar la victoria. Sin embargo, no sucumbieron en la desesperanza y siguieron por los senderos de la lucha encabezados por Fidel, consiguiendo derrocar a Batista y comenzando así el difícil proyecto de la construcción de un Estado socialista, cuyo fin era y es resolver el reino de la necesidad del pueblo cubano para poder alcanzar el reino de la libertad, tal y como es lo que persigue el comunismo. Pero a su vez, sin olvidar el recuerdo de aquellos que dieron su vida por combatir ya que son también a ellos los que también han de hablar.

Por eso tenemos que ver a Cuba como esa pequeña isla en el caribe, a pocos kilómetros del capitalismo más salvaje, que supo imponer su voluntad frente a los intereses más usureros. Unos intereses que implicaban estar doblegados a un sistema antihumano, un sistema donde lo importante es el mantenimiento del beneficio del capital y la destrucción de la dignidad humana. Y Cuba dijo que no. En este sentido, se puede entender muy bien como Cuba es el único país que con su modelo de vida no necesitaría otro planeta, mientras que otros con su modelo capitalista como mínimo, necesitan dos. A su vez, tenemos que ver en Cuba a aquella isla que sirvió de inspiración al resto de América Latina con su noble lucha ya que como bien dijo Pablo Neruda en el disco anteriormente mencionado: “del hemisferio oscuro que esperaba por fin una victoria verdadera […] indicando a los pueblos agobiados la dignidad nacida en la pelea. Cuba es un mástil claro que divisan a través del espacio y las tinieblas”. Y por último, tenemos que ver en Fidel aquella persona que no sucumbió y luchó por la dignidad hasta la victoria. Porque Fidel no ha muerto, sigue vivo en la lucha.

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Acerca de Mario Sánchez-Pardo Olivares

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Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de los que se trata es de transformarlo. (XI Tesis sobre Feuerbach, K. Marx)

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