Domingo, 19 de noviembre de 2017

Valoración de los datos de desempleo. Abril 2016

En el mes de abril el desempleo registrado por los servicios públicos de empleo ha descendido en 83.599 trabajadores y trabajadoras, por lo que el desempleo registrado es de 4.011.171 personas.

Este descenso del desempleo en el mes de abril es mayoritariamente masculino, -67,8%. Esto es, algo más de dos tercios de los desempleados que se han ocupado a lo largo del mes de abril han sido hombres.

El desempleo presenta entonces cierto carácter femenino, ya que del total de desempleados el 54,9% son mujeres.

Este descenso del desempleo se produce fundamentalmente en los servicios, 50.807 desempleados menos. Pero ha sido en todos los sectores de actividad donde ha descendido: construcción, 14.190; agricultura, 10.417; e industria, 9.518, que es el sector en el que menos ha descendido el empleo. La nota negativa a la disminución del desempleo registrado es su aumento en el colectivo sin empleo anterior, que asciende a 1.333 desempleados más.

Se puede observar que el descenso del desempleo presenta unas elevadas notas de estacionalidad. En el sector servicios, el descenso obedece en buena parte a la preparación e inicio de la actividad turística, así como en el comercio. En la construcción, responde a obras de rehabilitación y mantenimiento con la llegada de la primavera. En la agricultura con las campañas de recogida de frutas y hortalizas. Todo este empleo, tal y como se ha señalado anteriormente, es estacional y en las ramas de actividad apuntadas que proporcionan un muy bajo o nulo valor añadido, por lo que no permite pensar en una recuperación del empleo mantenido en el tiempo.

Los contratos firmados en abril han sido 1.541.729, lo que nos proporciona una idea de la rotación en el empleo existente. Por rotación en el empleo debe entenderse el número de contratos firmados para cubrir un mismo puesto de trabajo, lo que nos proporciona también una idea de la precariedad y temporalidad que rigen en nuestras relaciones laborales, que es simplemente inasumible por la economía en particular y por el conjunto de la sociedad, en general.

Si a esto, le añadimos que sólo el 9,5% de esos contratos firmados en abril son de carácter indefinido, se profundiza en la idea de la temporalidad y precariedad del empleo en nuestro país.

Pero aún hay más. Dentro de los contratos indefinidos, el 42,3% lo son a tiempo parcial, mientras que en la contratación temporal el porcentaje es del 32,2%. Más notas de precariedad en el empleo.

Por lo que respecta a las prestaciones por desempleo, el Servicio Estatal de Empleo, -SEPE-, ofrece los datos del mes de marzo. En este mes el número de solicitudes ha sido de 615.591 y el de altas 562.322. Son cifras elevadas pero que casan con los algo más de cuatro millones de desempleados.

Lo que ya no casa es que sólo 2.055.099 de desempleados y desempleadas son beneficiarios de algún tipo de prestación económica para afrontar la falta de ingresos por carecer de empleo. No sólo se puede hablar de precariedad en el empleo, si no que también se debe hablar de precariedad en el desempleo: la tasa de cobertura es del 53,3% y la cuantía media bruta mensual de la prestación contributiva por desempleo es de 804,5 €. Esto es, poco más de la mitad de los desempleados y desempleadas perciben algún tipo de prestación y la cuantía de la misma es notablemente baja.

La situación no hace más que empeorar mes tras mes, ya que el gasto total en prestaciones del SEPE ha descendido en un 11,1% con respecto al mes de marzo del año 2015 y no es por el muy tímido descenso del desempleo, es por la política de recortes del Gobierno del Partido Popular, que tiene su máxima expresión en las menguadísimas políticas sociales para afrontar el drama del desempleo que sufren millones de personas.

Ahondando más en la cuestión, el 45,7% de los beneficiarios lo son del subsidio del desempleo, es decir, desempleados y desempleadas que ya han agotado el período de percepción del desempleo, y su cuantía es de tan sólo 436 € mensuales, lo cual nos da otra idea de la precariedad vital en la que se encuentran los trabajadores y trabajadoras que perciben este subisidio. Sólo el 36,3% de los beneficiarios de prestaciones por desempleo perciben la prestación contributiva por desempleo.

Por lo que respecta a la Comunidad de Madrid, el número de desempleados ha descendido en 8.431 personas, lo que deja el número de desempleados y desempleadas en nuestra Comunidad en 450.003 personas.

Como en el caso del conjunto del Estado, el desempleo en nuestra Comunidad es femenino, ya que el 54,6% son mujeres, frente a un 45,4% de hombres.

Observando la composición del desempleo en la Comunidad de Madrid, se observa que el 76,0% corresponde a los servicios, ya que nuestra estructura económica es fundamentalmente de servicios en su más amplio sentido, desde servicios avanzados para empresas hasta hostelería y comercio.

Los contratos firmados en nuestra Comunidad han alcanzado la cifra de 183.090 en el mes de abril, de los que el 82,4% son temporales.

Por lo que respecta a las prestaciones por desempleo, referidas al mes de marzo, sólo el 45,4% perciben algún tipo de prestación.

En nuestro caso, los beneficiarios de la prestación contributiva por desempleo alcanzan al 53,6% y los del subsidio por desempleo un 36,8%, como hecho diferencial con respecto al conjunto del Estado.

En la Comunidad de Madrid, la cuantía media de la prestación contributiva mensual es de 845 €, superior al del Estado.

Se puede recapitular con que el descenso del desempleo del mes de abril obedece a cuestiones estacionales, tales como la preparación y el inicio de la temporada turística y que no cabe pensar en una recuperación del empleo.

Lo que sí es constatable es que las relaciones laborales de nuestro país están muy deterioradas: la temporalidad y la rotación en el empleo son notas características de nuestro mercado de trabajo, que se profundizan con la larguísima crisis económica y con las políticas neoliberales del Gobierno del Partido Popular para afrontar sus consecuencias, catalizadas por la Troika y la política económica de la Unión Europea.

La precariedad no es sólo mantener una relación laboral temporal con la empresa, también viene dada por el ajuste a la baja de los salarios percibidos. Y también tiene que ver con las políticas sociales para hacer frente a la situación de desempleo. En este punto hay que recordar la baja tasa de cobertura de las prestaciones por desempleo, su escasa cuantía y el desempleo de larga duración.

La apuesta de los y las comunistas madrileños es el de la ruptura democrática en una doble vertiente: poner fin al Régimen del 78 y a sus estructuras de poder, por una parte y, por otra, poner a la economía, la actividad económica, la política económica al servicio de la sociedad y de sus necesidades.

Nosotros y nosotras apostamos por un nuevo país.

Fuente PCM

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