Sábado, 18 de noviembre de 2017
feminismo radical

Las feminazis amargadas y rabiosas

Después de las polémicas palabras del alcalde de Alcorcón, David Pérez (PP), éste intentó aclarar lo sucedido diciendo que se refería “a un feminismo radical y extremista”. Comienzo hablando de él porque, tristemente, creo que ha sido el portavoz de mucha gente que piensa las palabras que él recitó tan tranquilamente. Como quien habla del tiempo.

Cómo les duele a algunos cuando las mujeres decidimos luchar contra algo más que el que nos peguen y que nos maten. Porque pasar a querer liberarnos de las opresiones sociales a las que estamos sometidas es otro cantar.

Por fin se empieza a hablar de machismo, de violencia de género, pero aún no se ha introducido suficiente en los discursos el concepto de “feminismo”. A veces parece que ya todo el mundo sabe lo que es el feminismo, pero se siguen escuchando definiciones como que es “lo contrario del machismo” o que “el feminismo lucha por la igualdad”. Esta última puede parecer correcta, pero no es así. Vayamos por partes.

 ¿Por qué el feminismo NO es lo contrario al machismo? El machismo es, en resumidas cuentas, la discriminación de la mujer frente al hombre por considerar que este último es superior por el simple hecho de ser hombre. El feminismo no busca que la mujer sea considerada superior. Por tanto, el feminismo NO es lo contrario al machismo.

Sobre que “el feminismo lucha por la igualdad”, el feminismo lucha por liberar a las mujeres de las opresiones a las que estamos sometidas. Y existen más opresiones además de la violencia física. Y no sólo son ejercidas por nuestras parejas.

  • Es opresión que nos digan cómo vestirnos para no ser violadas. O que nos digan cómo vestirnos, simplemente.
  • Es opresión el “piropo” a pie de calle para decirnos si estamos buenas o no. ¡Gracias! No podía vivir sin saber eso.
  • Es opresión que si no nos maquillamos, mal. Y si nos maquillamos, también.
  • Es opresión que consideréis que todo nuestro comportamiento gira en torno a la menstruación.
  • Es opresión que nos digan que nos tenemos que depilar porque “queda feo” que no lo hagamos o “por higiene”.
  • Es opresión que si no visto “femenina” soy una “marimacho” y seguramente lesbiana. Porque claro, las lesbianas visten de una manera concreta y además ser lesbiana es muy malo.
  • Es opresión que si eres lesbiana sea porque “no has probado una buena p*lla”.
    La falocracia, amigas.
  • Es opresión que penséis que por ser mujeres vamos a tener instinto maternal sí o sí. Porque además sería triste que no tuviéramos hijos.
  • Es opresión que si tenemos relaciones con muchas personas somos lo peor. Y los hombres unos cracks.
  • Es opresión que si no tenemos pareja somos unas pobres solteronas y los hombres unos tíos libres y felices que pueden hacer lo que quieran.
  • Es opresión la brecha salarial.
  • Es opresión que quieran prohibirnos abortar porque “si hemos sido maduras para una cosa, lo seremos también para tener el bebé”. Que digo yo que igual, porque somos maduras, somos conscientes de que no vamos a poder asumir la responsabilidad que conlleva la maternidad.

Ésta es la realidad con la que queremos acabar y se llama heteropatriarcado. Si a vosotros os hace gracia este término, imaginaos lo que nos reímos nosotras cuando nos llamáis feminazis.

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Acerca de Bea Rubio

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19 años. Estudiando Comunicación Audiovisual en la UMA. Militante de IU y PCE Torremolinos.

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