Sábado, 18 de noviembre de 2017
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Hacia una verdadera constitución de todas y para todas

Se cumplió el ritual. En este aniversario de la Constitución, el numero 38 ya, y al igual que los últimos años, hemos asistido a una pasarela, como si de la de Cibeles se tratase, por la que han desfilado la flor y nata de los Constitucionalistas de golpe en pecho y bandera en muñeca loando la Carta Magna, enarbolando la bandera de defensores de sus bondades y sus logros, como si de un texto sagrado se tratase, haciendo de su lectura un acto de fe, en el que hay que creer y al que hay que venerar sin resquicio para una lectura mínimamente crítica. Muchos han hecho de ella una especie de Tablas de la Ley en la que escudarse ante cualquier intento de poner en duda su contenido. Se la ha presentado como la única arma para frenar los intentos de “ruptura de España” ante los ataques de aquellos que solo quieren subvertir el orden establecido. La mención al Título Preliminar y a todos los artículos referentes a la unidad de España y a aquellos que regulan las consultas ciudadanas para hacer ver la inviabilidad de cualquier consulta sobre el modelo de Estado así como la relación de las diferentes identidades y naciones que forman nuestro país se han sucedido en todos los medios de comunicación y en las Redes Sociales. Se les ha llenado la boca (o la pluma) de palabras como Nación, consenso, patria, Unidad. Los avatares de las redes se han llenado de banderas rojigualdas por doquier y exaltaciones patrias.

Lo más curioso ha sido ver y escuchar como estos mismos defensores de la legalidad constitucional les entraba un ataque de alergia cuando se les recordaba solo algunas de las partes de la Constitución que llevan siendo ignoradas, manipuladas o directamente incumplidas. Frases como Derecho a una vivienda digna (art 47), a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y la de su familia (art. 35), Libertad de expresión (art. 20), Tutela judicial efectiva (art. 24), Aconfesionalidad del Estado (art 16.3), provocan en estas personas reacciones curiosas. Me han llegado a afirmar que estos derechos, englobados todos en el Titulo de Derechos Fundamentales, son conceptos utópicos incluidos porque “el papel lo soporta todo”. Es curioso comprobar como esta gente ignora o denosta la parte fundamental de nuestro marco jurídico. Porque es ahí, en la parte donde se regulan nuestros derechos y deberes, donde los españoles nos podemos refugiar cuando los intereses espurios, ya sean ejecutados por agentes internos o externos, atacan el interés general en beneficio propio.

Durante todo este periodo de crisis hemos visto como uno a uno estos derechos han sido atacados una y otra vez a golpe de Ley y Real Decreto en aras de una supuesta recuperación económica basada en la pérdida de derechos de la clase trabajadora para aumentar la productividad de las empresas disminuyendo la inversión en personal, olvidando el punto 2 del art, 35. Cuando estas clases más desfavorecidas empezaron a levantarse protestando por esta situación, los resortes del poder comenzaron a hacer recortes esta vez en las libertades públicas. Retorcieron el derecho de reunión para evitar protestas que socavasen su autoridad olvidándose de puntos especificados en la Constitución como el art 21, donde se especifica que la reunión pacifica solo necesitará de comunicación a la autoridad competente en caso de ocupación de zonas de tránsito, prohibiendo o no a discreción del Delegado del Gobierno de turno según su personal criterio. Se han vulnerado sistemáticamente el art. 15 con innumerables casos de abusos policiales, manipulaciones de pruebas y tratos vejatorios en dependencias policiales por el mero hecho del origen ideológico de la protesta en cuestión. Todas estas violaciones de la Constitución han hecho ver a buena parte de las clases populares, las mas golpeadas por la crisis y sus consecuencias, la ineficacia de un texto que no ha conseguido implantar un verdadero régimen de libertades y de derechos que nos acercase a nuestros vecinos del centro y norte de Europa, que nos asegurase unos niveles dignos de calidad de vida y de democracia, convirtiéndose buena parte de su articulado en papel mojado.

Lo que realmente teme esta g800px-cubierta_constitucion1931ente es reconocer que la Carta Magna que hoy celebran fue redactada en un momento histórico y bajo unos condicionantes muy diferentes a la realidad española actual. Las personas que abogamos por un nuevo proceso constituyente buscamos dotarnos de una nueva herramienta más acorde a la España que vivimos y esta vez, libres de la losa fascista que mutiló las aspiraciones republicanas de una mayoría social, podamos plantear un nuevo marco político en el que los españoles y españolas puedan elegir esta vez avanzar hacia un sistema verdaderamente democrático, donde no haya ningún ciudadano privilegiado por la Ley y que los conceptos de Libertad, igualdad y Fraternidad sean los inspiradores del Texto. Todo ello tendrá que venir acompañado, claro está, de la obligación de hacer cumplir todos y cada uno de los puntos que marque este nuevo marco legal, para no caer en los reinos de Taifas en los que se ha convertido el Régimen del 78, donde los derechos reflejados en su articulado han sido ignorados sistemáticamente, llevando a una desafección de la clase trabajadora víctima de este incumplimiento sistemático, que le ha hecho perder cualquier tipo de legitimidad y autoridad moral. Solo el cumplimiento estricto de una norma que vele de verdad por el interés general, por el bienestar y el futuro de los españoles y las españolas, que apele por un espíritu republicano que nos vuelva a otorgar el status real de ciudadanos libres no supeditados a intereses ajenos, con capacidad de decisión más allá del ejercicio del voto cada cuatro años y que reconozca plurinacionalidad del Estado y de cabida a todas las naciones que en el se integran, solo así lograremos convertir este país y su Constitución en un lugar y en un texto dignos de ser homenajeados.

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Acerca de Carlos Barrero

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Inconformista por naturaleza. Trabajador sanitario de la Comunidad de Madrid y aspirante a articulista. Militante de MIA y Ganemos Pinto.

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